17 de Agosto, 2018

¿Cuál es la clave para que el ambiente laboral sea excelente?

El liderazgo eficaz tiene mucho que ver.

Durante el fin de semana encontré un artículo en la página web World Economic Forum. Me llamó la atención el título: 8 razones que hacen que los trabajadores dejen su puesto. Me hice la pregunta inversa y pensé: ¿Qué razones conducen a una persona a permanecer en su trabajo?

Los expertos aseguran que el tema monetario pasó ahora a un segundo plano. Hoy, ya no se trata de “ganar bien”, sino de sentirse a gusto en el trabajo porque es en este lugar donde pasamos la mayor cantidad de horas durante el día. Es, de manera literal, nuestro segundo hogar.

¿Cómo logramos esa “satisfacción” en el lugar que trabajamos? El punto de partida es que el colaborador sienta que le agrega valor a la institución a la que pertenece, debe sentir que su trabajo es importante. Adicional a ello, es que las personas del entorno sean gratas, persigan un objetivo común, sean profesionales que admiras y respetas, y que el ambiente físico sea agradable.

Por otro lado, es clave que el colaborador sienta que está informado de lo que sucede en la organización, de lo bueno y no tan bueno. Por ejemplo, en la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC) nos reunimos con todos tres veces al año, en promedio, para alinear objetivos, prioridades, analizamos nuestros resultados y compartimos los planes. En este tipo de momentos es clave que incorporemos un espacio de reconocimiento para quienes han sido parte de los logros más sobresalientes.


Es igual de importante, también, que los líderes vivamos la cultura de la empresa y nuestro comportamiento sea coherente con aquello que predicamos. De esa manera, vamos construyendo credibilidad. Nosotros como líderes somos vistos y, casi me atrevería a decir, evaluados en todo momento. Por ello, debemos ser no solo promotores de nuestra cultura sino un ejemplo de todos los aspectos que la componen. Cabe resaltar que la cultura no solo está conformada por la misión, visión y los valores de la institución. Lo que se vive en el día a día también aporta a su construcción.

En la misma línea, los líderes somos los gestores del tipo de relación que entablamos con nuestros colaboradores. De ella depende, muchas veces, la permanencia o retiro de los mismos. Bien dice una máxima: “Los trabajadores no renuncian a la empresa, renuncian a su jefe”.

En el artículo que mencioné al inicio, el autor indica que un punto de partida para una buena relación con el líder es la preocupación que él muestre por sus colaboradores, su nivel de involucramiento y reconocimiento por los logros. En la medida que los colaboradores se sientan valorados, respetados y reconocidos, el nivel de confianza y compromiso será distinto.

La tarea no es fácil y los líderes tenemos la valla muy alta. Depende de nosotros la retención de nuestra gente, pero aún más importante es la pasión que inspiremos para que la impriman en el día a día.

Yo resumiría un excelente lugar para trabajar como aquel que inspire la sensación de estar un domingo en la noche y sentir muchas ganas de que llegue el día siguiente: Un lunes lleno de retos que vas a compartir con gente de primera en un ambiente motivador.

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